Las Fiestas Patrias son sinónimo de reuniones, parrillas y preparaciones tradicionales. Anticuchos, empanadas, choripanes, carne y pollo forman parte de muchas celebraciones durante septiembre. Pero ¿alguna vez te has preguntado cuál es la huella de carbono de estos alimentos?
Por eso, cuando hablamos de una alimentación más compatible con la salud del planeta, no necesariamente hablamos de eliminar alimentos o cambiar completamente nuestra dieta. Se trata de incorporar pequeñas decisiones que nos permitan reducir nuestro impacto y consumir de manera más informada. En ClearPrint quisimos poner algunos de los clásicos del 18 bajo la lupa y comparar su impacto en términos de CO₂ equivalente (CO₂e).
Carne, pollo o papas: ¿cuál tiene una mayor huella?
Cuando comparamos alimentos en una misma porción de 100 gramos, las diferencias son importantes:
Carne de vacuno: 4.723 g CO₂e por 100 g.
Pollo a la parrilla: 923 g CO₂e por 100 g.
Papas cocidas: 240 g CO₂e por una papa grande de 200 g.
Dentro de esta comparación, la carne de vacuno presenta ampliamente la mayor huella de carbono.
Para llevar estos números a una referencia más cotidiana, en las gráficas comparamos estas emisiones con la energía necesaria para hervir un litro de agua. Una porción de carne de vacuno equivale aproximadamente a hervirlo 172 veces, mientras que una porción de pollo equivale a unas 34 veces y una papa grande a cerca de 9 veces.
¿Y qué pasa con los clásicos del 18?
Además de los ingredientes por separado, también analizamos algunas preparaciones típicas de las Fiestas Patrias:
🥩 Anticuchos
Una porción de 200 gramos de anticuchos alcanza aproximadamente los 1.900 g CO₂e, equivalente a hervir un litro de agua unas 69 veces.
Su impacto considera ingredientes como carne de vacuno, cebolla, pimentón y aceite. La carne y el embutido tienen un protagonismo importante en la huella total de esta preparación.
🥟 Empanada de pino
Una empanada de pino de 200 gramos genera alrededor de 1.400 g CO₂e, equivalente a hervir un litro de agua aproximadamente 51 veces.
Su preparación incluye carne de vacuno, cebolla, pasas, aceite vegetal, aceitunas, leche, harina y agua, entre otros ingredientes.
🌭 Choripán
Un choripán preparado con 60 g de chorizo y 80 g de pan alcanza aproximadamente los 658 g CO₂e.
En términos comparativos, esta cantidad equivale a hervir un litro de agua cerca de 24 veces.
Pequeñas decisiones también pueden reducir nuestra huella
Conocer estos datos no significa dejar de disfrutar nuestras tradiciones. La idea es comprender que cada alimento tiene una huella diferente y que nuestras decisiones pueden influir en el impacto ambiental de nuestra alimentación.
Incorporar alternativas libres de carne, disminuir su consumo o evitar los excesos son algunas formas de reducir la huella de nuestras celebraciones.
No se trata de dejar de disfrutar, sino de elegir con mayor conciencia.
Este 18, además de compartir y celebrar, también podemos preguntarnos por el impacto que hay detrás de nuestro plato.
¿Quieres conocer la huella de carbono de otras preparaciones típicas? Cuéntanos cuáles te gustaría que midiéramos.
Una alimentación más sostenible no depende únicamente de qué compramos, sino también de qué hacemos con esos alimentos después.
Cuando desperdiciamos comida, también se desaprovechan los recursos y las emisiones asociadas a todas las etapas que hicieron posible que ese alimento llegara hasta nosotros: desde su producción y transporte hasta su conservación y distribución.
Planificar las compras, conservar correctamente los alimentos y aprovechar las sobras son acciones simples que pueden ayudarnos a reducir este desperdicio.
Fuentes: Climate Food Flashcards (GGDOT), Fundación Chile (2024) y The Big Climate Database.
Descubre también nuestra noticia “¿Cómo los alimentos impactan las emisiones globales?” y conoce por qué la industria alimentaria juega un rol clave en la sostenibilidad del planeta.





