Los lácteos forman parte de la alimentación diaria de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, detrás de cada vaso de leche, yogurt o trozo de queso existe una huella ambiental que muchas veces pasa desapercibida.
La producción de alimentos es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y los productos de origen animal suelen presentar impactos significativamente mayores que las alternativas vegetales.
En este nuevo ranking de ClearPrint analizamos cuatro productos habituales: yogurt vegetal, yogurt tradicional, leche de vaca y queso.
1° Lugar: Yogurt vegetal
El yogurt vegetal presenta la menor huella de carbono del ranking.
Su producción no requiere la crianza de animales ni la generación de metano asociada a la ganadería, uno de los gases con mayor potencial de calentamiento global. Además, suele requerir menos recursos como tierra y agua en comparación con los lácteos tradicionales.
Huella aproximada (100 g):
- 80 g CO₂e
- 4 g de proteína
2° Lugar: Yogurt tradicional
Aunque tiene una huella mayor que su versión vegetal, el yogurt se posiciona como uno de los productos lácteos con menor impacto dentro de esta categoría.
Su proceso de elaboración requiere leche como materia prima, por lo que incorpora parte de las emisiones generadas durante la producción ganadera.
Huella aproximada (100 g):
- 200 g CO₂e
- 9 g de proteína
3° Lugar: Leche de vaca
La leche de vaca es uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial y constituye la base para numerosos derivados lácteos. Sin embargo, su producción está asociada a emisiones provenientes de la alimentación del ganado, el uso de suelo y la fermentación entérica de los animales, que libera metano.
Huella aproximada (1 taza / 250 ml):
- 550 g CO₂e
- 8 g de proteína
4° Lugar: Queso
El queso encabeza este ranking como el producto con mayor huella de carbono.
Esto se debe principalmente a la gran cantidad de leche necesaria para producirlo. Dependiendo del tipo de queso, pueden requerirse varios litros de leche para obtener un solo kilogramo de producto final, concentrando así las emisiones generadas durante toda la cadena productiva.
Huella aproximada (100 g):
- 1.590 g CO₂e
- 25 g de proteína
¿Qué podemos aprender de este ranking?
Los resultados muestran que incluso dentro de una misma categoría de alimentos existen diferencias importantes en términos de emisiones. Elegir alternativas vegetales cuando sea posible, diversificar las fuentes de proteína y conocer la huella de carbono de los productos son acciones que pueden contribuir a una alimentación más consciente e informada. No se trata de eliminar alimentos de la dieta, sino de contar con información que permita tomar mejores decisiones. 🌎
Descubre también nuestra noticia «Huella de carbono de productos del mar: comparación de emisiones« y conoce rankings de otras proteínas.
¿Te gustaría conocer la huella de carbono de tus productos? Contáctanos y descubre cómo medir y comunicar el impacto ambiental de tus alimentos.
Te invitamos a seguirnos en nuestro Instagram para que no te pierdas las novedades.
Fuente: Our World in Data + Climate Food Flashcards.
Valores referenciales basados en promedios globales.






